Como en tantas otras facetas de la vida, también en el caso de la agricultura y la ganadería ecológica tendemos a polarizarnos. Los defensores de los productos ecológicos suelen afirmar que son más sostenibles para el medioambiente, tienen mejor sabor y son más nutritivos y saludables. Los escépticos suelen contradecirlos, afirmando que se trata de gente crédula y que los ecológicos son alimentos más caros y que no son ni más nutritivos ni más saludables.

¿Pero qué dice la ciencia al respecto?

El pasado día 27 de octubre se publicó una revisión exhaustiva en la revista Environmental Health (Salud Medioamiental) sobre el posible efecto en la salud de los alimentos ecológicos y la agricultura ecológica, bajo el título “Implicaciones para la salud humana de la alimentación y la agricultura ecológicas: una revisión exhaustiva”.

Me ha parecido oportuno hacer un resumen de este extensísimo artículo, para facilitar su lectura, remarcando los puntos clave. Espero que sea útil. Antes de empezar, me parece necesario indicar que los autores manifiestan que no tienen conflictos de intereses de ningún tipo, por lo que no se deben ni a la industria ecológica ni a la convencional. Otra cosa es quién financia cada uno de los estudios que se incluyen en la revisión.

En este tipo de trabajos requiere que se defina claramente qué se entiende por agricultura convencional y ecológica. Los autores afirman que usan el término “agricultura convencional” como el tipo predominante de agricultura intensiva en la Unión Europea, típicamente con altos insumos de pesticidas sintéticos y fertilizantes minerales. Por el contrario, la “agricultura orgánica”, de acuerdo con la regulación europea, sería la que emplea fertilizantes ecológicos y medidas no químicas para la prevención y el control de las plagas. En el caso del ganado, incluye el acceso a la alimentación al aire libre y a forraje.

Lo primero que se destaca es que la investigación actual sobre el papel de los alimentos ecológicos en la salud es escasa. Smith-Spangler y sus colaboradores, de la Universidad de Stanford mostraron en 2012 que en general no hay diferencias significativas en marcadores de salud o estado nutricional entre las personas que consumen alimentos ecológicos o convencionales 1. Lamentablemente, los estudios clínicos, que aportan un mayor grado de evidencia científica, se basaban en poblaciones pequeñas y duraciones cortas, algo que reconocían los propios autores.

Por otra parte están los estudios observacionales, que son como fotografías hechas en uno o varios momentos, pero en los que no se hace una intervención y no tienen un grupo de control. En estos estudios supone un desafío que los consumidores que regularmente compran alimentos ecológicos tienden a elegir más verduras, frutas, productos integrales y menos carne. Es decir, tienen patrones alimentarios más saludables, y en general también son más activos físicamente y menos propensos a fumar. A estos factores se les denomina “confusores” o “confusión” y se deben tener especial cuidado al valorar las asociaciones en función de la dieta y el estilo de vida.

Estudios observacionales

El primer estudio prospectivo que investigó el cambio de peso a lo largo del tiempo de acuerdo con el nivel de consumo de alimentos ecológicos incluyó a 62,000 participantes del estudio NutriNet-Santé 2. Se trata de un estudio financiado por el gobierno francés, sin conflictos de interés declarados. El aumento del índice de masa corporal (IMC) a lo largo del tiempo fue menor entre los grandes consumidores alimentos ecológicos, aunque la diferencia era reducida: solo un descenso del 0,16%. Esa pequeña diferencia, sin embargo, suponía una reducción del 31% en el riesgo de obesidad. Ese mismo estudio encontró también que las personas que consumían productos ecológicos tenían un menor riesgo de padecer síndrome metabólico 3.

Además, los consumidores de alimentos ecológicos exhibieron una menor incidencia de hipertensión, diabetes tipo 2, hipercolesterolemia (en hombres y mujeres) y enfermedad cardiovascular (en hombres) 4. Por el contrario, presentaban mayor frecuencia de cáncer. Dado que se trataba de un estudio transversal, no puede excluirse que un diagnóstico de cáncer en sí mismo pudiera conducir a cambios dietéticos favorables. El estudio se ajustó por diversos factores de confusión, como edad, sexo, nivel educativo, ingreso mensual, actividad física, hábitos de fumar, temporada de muestreo de sangre, estado ocupacional, ubicación, consumo de energía y calidad general de la dieta y tiempo de consumo de alimentos ecológicos entre otros.

En otro estudio en el que participaron 623,080 mujeres del Reino Unido, se valoró la asociación entre el consumo de alimentos ecológicos y el riesgo de cáncer durante un período de 9.3 años. No se encontró asociación para el cáncer en general, pero sí reducción significativa en el riesgo de linfoma no Hodgkin 5.

A pesar de estos resultados de tipo epidemiológico, o precisamente debido a ellos, los autores afirman que existe insuficiente documentación que permita la asociación entre alimentos ecológicos y la salud.

El uso de pesticidas y fertilizantes en la alimentación convencional

Los residuos en los alimentos constituyen la principal fuente de exposición de pesticidas para la población. Puesto que se usan en el cultivo de frutas y verduras, cuantas más se consumen, mayor es la exposición. Esto ocurre también en el caso de los productos ecológicos, pero en menor medida 6. Por supuesto, los autores no defienden que estos resultados sean suficientes para recomendar reducir el consumo de frutas y verduras.

El único estudio de exposición acumulada de pesticidas que compara productos ecológicos y convencionales se ha realizado en Suecia. El riesgo en adultos que consumían 500 g de frutas, verduras y bayas por día era de 70 veces menor si eran ecológicas 7. Es necesario destacar que este estudio es una tesis de grado que no ha dado lugar a publicaciones en revistas científicas, por lo que debemos tomarla con precauciones.

En cuanto a fertilizantes, se ha encontrado menos nitrógeno total y mayor fósforo en cultivos ecológicos, pero los autores admiten que estos hallazgos carecen de relevancia directa para la salud humana.

Efectos sobre los micronutrientes (vitaminas y minerales)

Como decía más arriba, los defensores de los productos ecológicos manifiestan que tienen una mayor calidad nutricional. Vamos a ver qué hay de cierto en esto según el artículo que estamos analizando.

En general, la concentración de nutrientes, incluidas vitaminas y minerales, en los cultivos no se ve afectada (o muy poco) por el sistema de producción. Sin embargo, hay algunas excepciones, como son los compuestos fenólicos. Estas sustancias no se consideran nutrientes, pero sí compuestos bioactivos, porque pueden actuar como antioxidantes, por ejemplo. En conjunto, los metanálisis publicados indican un contenido mayor de compuestos fenólicos en los alimentos ecológicos de hasta el 14-26%. Sin embargo, de nuevo la evidencia disponible es suficiente para sacar conclusiones sobre los efectos en la salud humana. 8.

Sobre el contenido en metales tóxicos, incluidos el plomo, el mercurio y el arsénico, no se han notificado diferencias entre cultivos ecológicos y convencionales. Sin embargo, hay discrepancias acerca del cadmio.

El equipo de Smith-Spangler no encontró diferencias en el contenido de cadmio entre cultivos ecológicos y convencionales. Por contra, el equipo de Barański, de la Universidad de Newcastle, 9encontró concentración de cadmio un 48% mayor en cultivos convencionales. Lo curioso es que ambos equipos habían analizado casi los mismos estudios en sus metanálisis, aunque con diferentes criterios. Al parecer, en el análisis de Smith-Spangler faltaban dos grandes estudios bien diseñados con tendencias hacia un menor contenido de cadmio en cultivos ecológicos. Por lo tanto, podría ser que hubiera un menor contenido de cadmio en los cultivos ecológicos, debido a un menor contenido en los fertilizantes y/o a la mayor cantidad de materia orgánica del suelo en las tierras agrícolas.

Nutrientes en alimentos específicos

También hay algunos estudios que se han realizado analizando el contenido de nutrientes en alimentos específicos, comparando su sistema de producción: ecológico o convencional. Como os podéis imaginar son menos de un puñado de estudios y de alimentos.

Para la leche de vaca, un meta-análisis mostró un contenido aproximadamente un 50% mayor de ácidos grasos omega-3 totales si era ecológica 10. Hay que tener en cuenta que el contenido graso de la leche es bastante bajo (3-4%) y que los omega-3 en la leche suponen menos del 0,5% de todos los ácidos grasos. Por otra parte, el contenido de ácidos grasos trans procedentes de rumiantes (distintos de los industriales) era mayor también en la leche ecológica. El contenido de ácidos grasos saturados, ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados omega-6 fue similar en leche ecológica y convencional.

Ese mismo meta-análisis también encontró un mayor contenido de omega-3 (47%) en carnes ecológicas en comparación con las convencionales. Pero igual que ocurre con la leche, el contenido de omega-3 es bajo. Aún así, se ha estimado que, ponderado por el consumo promedio en Europa, la elección de carne y leche ecológicas en lugar de convencional, se podría aumentar la ingesta omega-3 un 2,5-8% 11. En cualquier caso, los autores admiten que se neceitan más estudios bien diseñados para confirmar este efecto.

Uso de antibióticos en la industria ganadera

El uso de antibióticos es común en ganadería porque aumenta el beneficio económico de la producción animal. Los animales en sistemas intensivos de producción son más propensos a enfermedades, por lo que los antibióticos se emplean de forma preventiva. Este uso provoca un elevado riesgo de generación de microorganismos resistentes a antibióticos. El problema se traslada fuera de la ganadería y afecta a la sociedad, que asume el perjuicio y el costo. La producción ecológica permite una producción animal menos intensiva, lo que debería significar que los animales tienen acceso a un entorno más espacioso y al aire libre. Estas condiciones disminuyen la necesidad de medicación preventiva de los animales. De acuerdo con las regulaciones de la UE, no se permite la medicación profiláctica con antibióticos de los animales en la producción ecológica. Sin embargo, se permite su uso terapéutico, aunque con períodos de abstinencia más largos que en la producción convencional 12.

Estudios realizados en Dinamarca 13 y Holanda 14, mostraron que el uso de antibióticos en vacas lecheras fue 50% y 300%, respectivamente, mayor en sistemas convencionales que en ecológicos. En cambio, un estudio sueco no encontró diferencias 15. También se ha demostrado que la retirada del uso profiláctico de antibióticos cuando las granjas de aves de corral se transforman de producción convencional a ecológica conduce a una disminución en la prevalencia de Salmonella resistente a antibióticos 16. Otra bacteria muy preocupante por su capacidad de resistencia a antibióticos es el Staphylococcus aureus. En concreto por su resistencia a la meticilina. Un meta-análisis en 400 granjas de cerdos alemanes, mostró una menor tasa de resistencia a meticilina por el estafilococo en las granjas ecológicas 17. Sin embargo, el ajuste multivariable para los posibles factores de confusión, hizo que esta asociación no fuera significativa.

El grado de evidencia científica

Los autores del artículo consideran que, ante la falta de estudios clínicos de suficiente calidad, la evaluación de los efectos sobre la salud humana asociados con dietas procedentes de productos ecológicos debe sustentarse en dos tipos de evidencias científicas. En primer lugar, se deben considerar los estudios epidemiológicos que comparan grupos de población que consumen alimentos ecológicos frente a convencionales. Estos estudios pueden complementarse hasta cierto punto con estudios experimentales que utilizan modelos animales e in vitro. En segundo lugar, se debe basar en evidencia indirecta, como el análisis químico de productos alimenticios y su contenido de nutrientes y contaminantes o el uso de antibióticos y patrones de resistencia.

Conclusiones que pueden extraerse del artículo
Para facilitar la cuestión, me parece oportuno hacer un breve resumen de las conclusiones que se pueden extraer del artículo, que somo veréis no son definitivas y quedan abiertas a seguir investigando:

Los pocos estudios en humanos que han investigado directamente los efectos de los alimentos ecológicos en la salud humana hasta ahora proporcionan indicios de un menor riesgo de alergias infantiles, sobrepeso y obesidad en adultos y linfoma no Hodgkin (pero no para el cáncer total).

Debido a la escasez o falta de estudios prospectivos y la falta de conocimientos sobre los mecanismos, actualmente no es posible determinar si los alimentos ecológicos son realmente la causa en estas observaciones.

El consumo de frutas y verduras ecológicas da lugar a una menor exposición a pesticidas.

De nuevo, la evidencia epidemiológica no es suficientemente robusta para regular en este sentido a favor de los productos ecológicos.

Los productos lácteos y la carne ecológica tienen un contenido aproximadamente un 50% mayor de ácidos grasos omega-3.

Sin embargo, como estos productos son solo una fuente menor de ácidos grasos omega-3 en la dieta, la importancia nutricional de este efecto es baja.

No se han encontrado diferencias en vitaminas y minerales entre los sistemas de producción.
Los productos ecológicos tienen un mayor contenido en compuestos fenólicos.

Hay indicios de que los cultivos ecológicos contienen menos cadmio, principalmente porque no emplean fertilizante mineral, que es una fuente importante de cadmio en los suelos.

También en el caso del cadmio sería necesario realizar estudios pareados de larga duración.

La producción animal ecológica puede disminuir la prevalencia de la resistencia a los antibióticos.

En consecuencia, aunque en general los resultados son favorables para los productos ecológicos, las diferencias son pequeñas, y actualmente no se pueden extraer conclusiones sólidas para la salud humana. Los datos indican que el consumo de alimentos ecológicos puede reducir el riesgo de enfermedades alérgicas y de sobrepeso y obesidad, pero es probable pueda deberse a que estos consumidores tienden a tener estilos de vida más saludables.

Por otra parte, algunas de las ventajas observadas no requieren necesariamente la producción de alimentos ecológicos. Estas ventajas, como son los cambios en el uso de pesticidas y antibióticos, podrían implementarse en la producción convencional.

Alimentos ecológicos o convencionales: ¿hay alguna diferencia para la salud?

Referencias:

  1. Smith-Spangler C, Brandeau ML, Hunter GE, Bavinger JC, Pearson M, Eschbach PJ, Sundaram V, Liu H, Schirmer P, Stave C, et al. Are organic foods safer or healthier than conventional alternatives?: a systematic review. Ann Intern Med. 2012;157(5):348–66.
  2. (Kesse-Guyot E, Baudry J, Assmann KE, Galan P, Hercberg S, Lairon D. Prospective association between consumption frequency of organic food and body weight change, risk of overweight or obesity: results from the NutriNet-Santé Study. Br J Nutr. 2017;117(2):325-334. doi: 10.1017/S0007114517000058
  3. Baudry J, Lelong H, Adriouch S, Julia C, Allès B, Hercberg S, Touvier M, Lairon D, Galan P, Kesse-Guyot E. Association between organic food consumption and metabolic syndrome: cross-sectional results from the NutriNet-Santé study. Eur J Nutr. 2017. doi: 10.1007/s00394-017-1520-1
  4. Baudry J, Méjean C, Péneau S, Galan P, Hercberg S, Lairon D, Kesse-Guyot E. Health and dietary traits of organic food consumers: results from the NutriNet-Santé study. Br J Nutr. 2015;114(12):2064-73. doi: 10.1017/S0007114515003761
  5. Bradbury KE, Balkwill A, Spencer EA, Roddam AW, Reeves GK, Green J, Key TJ, Beral V, Pirie K. The million women study C: organic food consumption and the incidence of cancer in a large prospective study of women in the United Kingdom. Br J Cancer. 2014;110(9):2321–6)
  6. Curl CL, Beresford SA, Fenske RA, Fitzpatrick AL, Lu C, Nettleton JA, Kaufman JD. Estimating pesticide exposure from dietary intake and organic food choices: the multi-ethnic study of atherosclerosis (MESA). Environ Health Perspect. 2015;123(5):475–83.
  7. Beckman K. Exposure for pesticide residues in conventionally grown fruits, berries and vegetables from the EU and third countries, compared to conventionally grown products from Sweden and to organically grown products, in Swedish. Tesis de grado, 2015
  8. Brandt K, Leifert C, Sanderson R, Seal CJ. Agroecosystem management and nutritional quality of plant foods: the case of organic fruits and vegetables. Crit Rev Plant Sci. 2011;30(1–2):177–97.)
  9. Barański M, Średnicka-Tober D, Volakakis N, Seal C, Sanderson R, Stewart GB, Benbrook C, Biavati B, Markellou E, Giotis C, et al. Higher antioxidant and lower cadmium concentrations and lower incidence of pesticide residues in organically grown crops: a systematic literature review and meta-analyses. Br J Nutr. 2014;112(05):794–811.
  10. Średnicka-Tober D, Barański M, Seal CJ, Sanderson R, Benbrook C, Steinshamn H, Gromadzka-Ostrowska J, Rembiałkowska E, Skwarło-Sońta K, Eyre M. Higher PUFA and n-3 PUFA, conjugated linoleic acid, α-tocopherol and iron, but lower iodine and selenium concentrations in organic milk: a systematic literature review and meta-and redundancy analyses. Br J Nutr. 2016:1–18.
  11. Średnicka-Tober D, Barański M, Seal C, Sanderson R, Benbrook C, Steinshamn H, Gromadzka-Ostrowska J, Rembiałkowska E, Skwarło-Sońta K, Eyre M, et al. Composition differences between organic and conventional meat: a systematic literature review and meta-analysis. Br J Nutr. 2016;115(06):994–1011.
  12. Council of the European Union: Council Regulation No 834/2007 of 28 June 2007 on organic production and labelling of organic products and repealing Regulation (EEC) No 2092/91. In: Off J Eur Union 2007.
  13. Bennedsgaard TW, Klaas IC, Vaarst M. Reducing use of antimicrobials – experiences from an intervention study in organic dairy herds in Denmark. Livest Sci. 2010;131:183–92.
  14. Kuipers A, Koops W, Wemmenhove H. Antibiotic use in dairy herds in the Netherlands from 2005 to 2012. J Dairy Sci. 2016;99(2):1632–48.
  15. Fall N, Emanuelson U. Milk yield, udder health and reproductive performance in Swedish organic and conventional dairy herds. J Dairy Res. 2009;76(4):402–10.
  16. Sapkota AR, Kinney EL, George A, Hulet RM, Cruz-Cano R, Schwab KJ, Zhang G, Joseph SW. Lower prevalence of antibiotic-resistant salmonella on large-scale US conventional poultry farms that transitioned to organic practices. Sci Total Environ. 2014;476:387–92.
  17. Fromm S, Beißwanger E, Käsbohrer A, Tenhagen B-A. Risk factors for MRSA in fattening pig herds – a meta-analysis using pooled data. Prev Vet Med. 2014;117(1):180–8.

JSPerona


Soy Científico Titular del CSIC y profesor asociado de la Universidad Pablo de Olavide. Me gusta investigar, la docencia y la divulgación, así que hago lo que puedo para dedicarle tiempo a las tres.


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One thought on “Alimentos ecológicos o convencionales: ¿hay alguna diferencia para la salud?

  1. Muy buen post,me lo guardo para algún trabajo que tenga que hacer!!!
    Yo seguiré consumiendo productos eco, sino por sus beneficios ( no significativos) si por su sabor a comida real!!
    Me gusta mucho como escribes.

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