Ahora que estamos con la epidemia de coronavirus, no podemos olvidarnos de la obesidad, otra epidemia que lleva con nosotros mucho más tiempo. La obesidad supone también un esfuerzo tremendo para los sistemas sanitarios, sobre todo porque es un factor de riesgo muy importante para otras patologías, incluido el coronavirus. Se estima que la epidemia de coronavirus alcanzará al 70% de la población y eso nos escandaliza y nos llena de temor. Pero no tenemos en cuenta que en muchos países, el sobrepeso alcanza cifras semejantes o incluso mayores.

¿Es posible que prácticamente toda la población de un país tenga sobrepeso? Sí, es posible. En Nauru, un país de Oceanía, casi el 90% de los adultos tiene sobrepeso y el 60 % tiene obesidad, siendo las tasas mayores en mujeres que en hombres. En esta entrada os cuento la historia de Nauru, el pequeño país del Pacífico con la prevalencia de obesidad más alta del mundo.

¿Por qué en Nauru la tasa de obesidad es tan elevada?

Las tres fotografías que veis más abajo son de habitantes de Nauru. Dos de ellas fueron tomadas en 1896 y 1914. Como puede verse, en esa época, en Nauru no existía el sobrepeso. La tercera foto es de Nauru en el año 2019. ¿A qué se debió ese cambio en poco más de un siglo?

Nauru es una pequeña isla del Océano Pacífico, de solo 21 km² y poco más de 11000 habitantes. Se encuentra muy alejada de cualquier otra superficie terrestre, por lo que tiene peculiaridades que explican ese cambio. Veamos.

Imagen aérea de la isla de Nauru. Crédito: Google Maps.

Nauru fue anexionada por Alemania en 1888, quienes la gobernaron durante casi tres décadas. En 1900, los alemanes descubrieron que Nauru era muy rica en fosfatos, que se utilizan como abono para cultivos. En 1914, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, Nauru fue capturada por las tropas australianas, y pasó a administración británica como parte de la Commonwealth. Los británicos también se hicieron cargo de la explotación de la mina de fosfatos, que cedieron a compañías británicas, australianas y neozelandesas. Para 1964, Nauru había sido tan explotada, que se pensó que sería inhabitable en la década de 1990, por lo que se elaboró un plan para trasladar a la población a otra isla. Sin embargo, los habitantes rechazaron la propuesta y reclamaron la independencia, que obtuvieron en 1968. Con la independencia, se hicieron también con la administración de la mina de fosfato.

La explotación minera ocupó la práctica totalidad de la superficie de la isla, impidiendo el cultivo de vegetales. Las únicas áreas fértiles en Nauru están en el estrecho cinturón costero donde florecen las palmas de coco. En otro pequeño sector se pueden encontrar plátanos y piñas. Estos vegetales, junto con alimentos de origen marino y algunas raíces, constituían la dieta tradicional de los habitantes de Nauru. Una dieta muy restrictiva, como puede verse, a la que la genética de los nauruanos se adaptó con el tiempo.

Superficie ocupada por la mina de fosfatos en Naruru (parte sombreada).

Auge y declive de un país diminuto

La explotación de minera primero y su transformación en paraíso fiscal en los años 90, dieron suculentos beneficios. Nauru llegó a convertirse en el segundo país del mundo con mayor renta per cápita, después de Arabia Saudi. Así pues, los nauruanos podían permitirse importar alimentos de otras localizaciones, sobre todo de Australia. Se trataba de alimentos ultraprocesados, ricos en grasas y azúcar, para los que sus organismos no estaban adaptados. 1. De hecho, el plato más apreciado en Nauru es pescado frito acompañado de Coca-Cola. Evidentemente, los platos ultraprocesados no podían competir con la restrictiva comida tradicional en cuanto a variedad y calidad organoléptica. En Nauru, se pirran por todo lo que venga en lata. La antropóloga Amy McLennan, de la Universidad de Oxford, que pasó 11 meses viviendo en Nauru afirmó que raramente podía consumir un vegetal por semana.

De hecho, según el Observatorio de Complejidad Económica del MIT (mira la figura interactiva. Para ver el dato coloca el puntero sobre cada grupo de alimentos), solo alrededor del 8% de las importaciones de alimentos de Nauru son frutas y hortalizas, mientras que el 42% corresponden a productos cárnicos, el 7,3% a dulces y bollería, casi el 6% a productos ultraprocesados y más de un 5% a refrescos.

La situación económica ha empeorado mucho en Naruru desde que en 2004 el G7 declarara el país como “no cooperativo” en materia fiscal, lo que provocó que muchos inversores se retiraran. Hoy, su tasa de desempleo es del 90%. El país aún mantiene el estado de bienestar establecido durante los tiempos de prosperidad, pero prácticamente no tiene una industria nacional que lo sostenga, por lo que depende en gran medida de la ayuda externa de Australia. En consecuencia, se ha incrementado la importación de alimentos baratos y poco saludables.

42,5%Carne5,8%Agua5,3%Refrescos7,3%Dulces4,7%Fruta4,7%Lácteos2,6%Huevos5,2%Cereales5,9%Preparados3,5%Hortalizas1,0%Alcohol0,9%Café1,5%Pescado 0,8%Patatas

Lo que están haciendo en Nauru para combatir la obesidad

Como resultado de las altas tasas de obesidad, Nauru tiene la tasa más alta de diabetes en adultos del mundo. Según la Federación Internacional de Diabetes, el 31% de los isleños tiene diabetes y la tasa se dispara al 45% en el grupo de edad 55-64 años. 2. En consecuencia, la esperanza de vida es de solo 67,8 años, aunque según otras fuentes sería aún más baja.

Según Amy McLennan, los nauruanos entienden los peligros de la diabetes y la obesidad mejor que nadie porque ven las consecuencias a diario en las enfermedades de sus familiares y en ellos mismos. Las amputaciones de miembros y la ceguera por la diabetes son muy comunes.

Aunque se ha intentado reducir la obesidad con diferentes métodos, como la educación nutricional y la promoción de la actividad física, los resultados no son efectivos. Por ejemplo, recomendaron caminar alrededor del perímetro del aeropuerto, una de las pocas áreas libres de la isla, que tiene una extensión de 5 km. Sin embargo, poco tiempo después, retiraron esta propuesta por seguridad.

Así pues, el gobierno de Nauru tuvo que implantar otras regulaciones para reducir el consumo de alimentos no saludables, como el impuesto a las bebidas azucaradas. En 2007 se implementó una tasa del 30% sobre el azúcar, los productos de confitería, las bebidas gaseosas y otros productos azucarados. Al mismo tiempo, se suprimió el impuesto sobre el agua embotellada, para compensar el impacto del impuesto al azúcar en los presupuestos familiares. Sin embargo, el precio final de las bebidas azucaradas no aumentó un 30%, sino un 20%, por la importación de productos asiáticos más baratos. 3.

En definitiva, el problema de la obesidad y de las patologías asociadas en Nauru tienen una difícil solución, en un país casi sin recursos económicos y que es tan dependiente de las importaciones. En estas condiciones, sociales y económicas poco pueden hacer los isleños. Mientras se sigan importando alimentos insanos, estas personas no tienen ninguna oportunidad.

Nauru, el pequeño país donde casi todos los habitantes tienen sobrepeso
  1. Taylor R, Thoma K. Mortality patterns in the modernized Pacific Island nation of Nauru. Am J Public Health. 1985;75(2):149-55.
  2. Zimmet P. Nauru and Mauritius: Barometers of a Global Diabetes Epidemic. Journal of Medical Sciences (2010); 3(2): 78-81)
  3. Thow AM, Quested C, Juventin L, Kun R, Khan AN, Swinburn B. Taxing soft drinks in the Pacific: implementation lessons for improving health. Health Promot Int. 2011;26(1):55-64

JSPerona


Soy Científico Titular del CSIC y profesor asociado de la Universidad Pablo de Olavide. Me gusta investigar, la docencia y la divulgación, así que hago lo que puedo para dedicarle tiempo a las tres. Además, soy un apasionado de las presentaciones e imparto cursos para ayudar a otros a que sus presentaciones sean más eficaces.


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