Como ya comenté en un post anterior, el Estudio Predimed es hasta el momento el mayor ensayo clínico sobre dieta Mediterránea que se ha realizado hasta la fecha. En él participaron más de 7500 personas, pero podéis ir a esa entrada para ver más detalles. Ahora, los investigadores del estudio han aprovechado los datos obtenidos para hacer recomendaciones nutricionales y de estilo de vida frente al síndrome metabólico 1. No solo han usado estos datos, sino también los de otros datos científicos que se encuentran disponibles.

Los investigadores han establecido grados de recomendación para distintos alimentos o grupos de alimentos en función de la evidencia actual. Para cada uno de ellos se plantea un grado de recomendación (A, B o C) según si la evidencia disponible es alta media, o baja. Un grado A sobre la evidencia significa que existen ensayos clínicos que demuestran bien el beneficio o bien el perjuicio. Dicho de otro modo, el grado A lo que muestra es que la fortaleza de la evidencia o la recomendación es alta. Un grado A no significa que se recomiende el consumo de un alimento, puede significar que se recomiende no consumirlo. Dejaré para otra entrada una explicación más detallada de los grados de evidencia científica y sus jerarquías.

Las recomendaciones nutricionales generalmente las proporcionan las sociedades científicas u organismos públicos. Por ejemplo, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC), elabora objetivos y recomendaciones nutricionales.

Estos objetivos y recomendaciones están basados en los datos científicos. Pero dado que los ensayos clínicos como el Estudio Predimed ofrecen el mayor grado de evidencia, me ha parecido oportuno mostrar aquí las recomendaciones de sus autores. Hay que tener en cuenta que normalmente no se consigue este grado de evidencia para todos los alimentos o ingredientes de una dieta.

Las recomendaciones que aquí se sugieren se centran exclusivamente en el síndrome metabólico. Aunque no existe una sola definición el síndrome metabólico es un conjunto de factores de riesgo que se dan al mismo tiempo. Los que se suelen incluir en el diagnóstico son obesidad, hiperglucemia (glucosa alta), hipertensión arterial, hipertrigliceridemia (triglicéridos altos) y niveles bajos de colesterol HDL (el bueno). Vamos, que si uno tiene todo esto la probabilidad de tener una enfermedad cardiovascular se dispara muchísimo.

Recomendaciones sobre dietas y alimentos frente al síndrome metabólico

Como es natural, los autores analizan los datos disponibles para la Dieta Mediterránea en su conjunto. Le dan un grado B, es decir una recomendación media, como estrategia frente al síndrome metabólico. Esta recomendación se basa en evidencias de grado medio también en la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes en personas con síndrome metabólico.

También incluyen recomendaciones para otros patrones dietéticos. Por ejemplo, para las dietas “occidentales”, ricas en carnes rojas, alimentos procesados, harinas refinadas, azúcares y ácidos grasos saturados, el grado de recomendación es A, pero en sentido contrario. Por tanto, no deben consumirse, porque hay suficiente evidencia que indica que son perjudiciales. En cambio, las dietas nórdicas y las vegetarianas se recomiendan con un grado medio (B), porque son beneficiosas, pero la evidencia no es tan potente.

A partir de ahí se analiza distintos alimentos o grupos de alimentos asociados a la Dieta Mediterránea. El primero de ello, como no podía ser de otro modo, es el aceite de oliva. El grado de evidencia asociado al consumo de aceite de oliva para la prevención y tratamiento del síndrome metabólico es medio. Sin embargo, los autores recomiendan con un grado A el consumo de 20-40 g de aceite de oliva al día. Para alcanzar este grado de recomendación usualmente se pide que exista al menos un estudio clínico de alta calidad.

Además del aceite de oliva, se plantean grados de recomendaciones para otros alimentos. Por ejemplo, las legumbres, los cereales integrales y los frutos secos tienen un grado alto (A) a su favor, incluso consumiéndolos a diario. En el caso de estos últimos, la recomendación es consumir una ración o ración y media al día, siendo la ración de unos 30g. En el caso del Estudio Predimed, los frutos secos estaban compuestos por una mezcla de nueces, avellanas y almendras y se consumían crudos.

Con estos alimentos en la dieta, no hay problema.

Un caso especial son las frutas y verduras. Dada la variedad de unas y otras que existen, la evidencia científica que tenemos frente al síndrome metabólico solo alcanza un grado C. Por el momento, los datos se basan en estudios observacionales y se necesitan aún muchos estudios clínicos que aporten información sobre cantidades y tiempos de consumo. Aún así, ya que el consumo de frutas y verduras normalmente desplaza el consumo de alimentos menos saludables y puesto que los estudios observacionales son bastante potentes, el grado de recomendación es alto (A).

Para el pescado, el grado de recomendación es bastante bajo (C) porque la evidencia sobre el síndrome metabólico no es muy consistente. Sí hay datos suficientes que indican una protección frente a la hipertrigliceridemia y posiblemente la hipertensión, pero no suficiente frente a la hiperglucemia y el riesgo de diabetes. Aún así y con ese nivel C, la recomendación es tomar pescado azul al menos dos veces por semana.

Para el azúcar y las bebidas azucaradas el diagnóstico es muy claro. La evidencia científica de que son perjudiciales es alta (A) porque incrementan el riesgo de diabetes y síndrome metabólico. Por ello, la recomendación es reducir su consumo, aunque faltan todavía ensayos clínicos que lo verifiquen.

Otros alimentos tratados son los lácteos y los huevos. Según los autores, no hay evidencia científica de suficiente nivel que indique que se deba limitar su consumo. Para prevenir el síndrome metabólico.

Recomendaciones sobre estilos de vida frente al síndrome metabólico

Además de analizar alimentos, grupos de alimentos y dietas, se evalúa la evidencias científica y se dan recomendaciones para estilos de vida, como son el ejercicio físico, el consumo de bebidas alcohólicas y el tabaquismo.

En cuanto a la prevención como para el tratamiento del síndrome metabólico se debe mantener el peso corporal dentro de la normalidad. Para ello, los autores recomiendan mejorar la actividad física junto con un consumo reducido de calorías. Para ello, la recomendación es realizar entre 30 y 60 minutos de ejercicio moderado al día.

El ejercicio moderado previene el síndrome metabólico.

En cuanto al consumo de tabaco, aunque en relación con el síndrome metabólico el grado de evidencia es medio, es suficiente para recomendar que se deje de fumar. Además, en personas obesas, el cese del consumo de tabaco debería ir acompañado de un programa de reducción del peso corporal.

Finalmente, se aborda el polémico tema del alcohol. En principio, el consumo alcohol aumenta el riesgo de síndrome metabólico. Sin embargo, en el Estudio Predimed, los bebedores de vino tinto moderados (1 o más copas al día) mostraron un riesgo reducido de síndrome metabólico en comparación con los no bebedores 2. También existe algo de evidencia en bebedores de cerveza, aunque parece ser menos eficaz que el vino en la protección del síndrome metabólico.

Los autores reconocen que es posible que el efecto observado puede estar influido por la presencia de más enfermedades en abstemios y grandes bebedores. Por lo tanto, son necesarios más estudios de intervención para evaluar el beneficio potencial de la ingesta moderada de vino y cerveza en la mitigación de síndrome metabólico y el aumento del riesgo cardiovascular, de diabetes y algunos tipos de cáncer.
En definitiva, la recomendación, con un nivel medio de evidencia científica es consumir vino tinto y cerveza de forma moderada (1 copa al día).

Para finalizar, os dejo con una tablas resumen de las recomendaciones que se ofrecen en este artículo, con su grado de evidencia correspondiente.

Dieta

Recomendación

Grado de Evidencia

Mediterránea

Consumir por personas con síndrome metabólico. Mejor productos poco procesados.

B

Medio

Occidental

No consumir por personas con síndrome metabólico.

B

Medio

Nórdica

Consumir por personas con síndrome metabólico.

B

Medio

Vegetariana

Consumir por personas con síndrome metabólico.

B

Medio

Alimento

Aceite de oliva

Consumo diario (20-40 g) reemplazando otras grasas

A

Alto

Legumbres

Consumo diario

A

Alto

Cereales integrales

Consumo diario

A

Alto

Frutas y verduras

Consumo diario (aunque faltan estudios)

A

Alto

Pescado

Consumo al menos 2 veces por semana (azul)

C

Bajo

Frutos Secos

Consumo diario (30-40 g)

A

Alto

Lácteos

Consumo, pero no indican cantidad

B

Medio

Huevos

Consumo, pero no indican cantidad

B

Medio

Bebidas azucaradas

Reducir el consumo

B

Medio

Hábito

Ejercicio físico

Realizar ejercicio moderado diario (30-60 min)

B

Medio

Tabaquismo

Dejar de fumar

A

Alto

Alcohol

Consumo moderado de vino tinto y cerveza

(1 copa al día)

B

Medio

 

Recomendaciones frente al síndrome metabólico según los autores del Predimed

Referencias:

  1. Pérez-Martínez P, Mikhailidis DP, Athyros VG et al. Lifestyle recommendations for the prevention and management of metabolic syndrome: an international panel recommendation. Nutr Rev. 2017;75(5):307-326.
  2. Tresserra-Rimbau A, Medina-Remón A, Lamuela-Raventós RM et al. Moderate red wine consumption is associated with a lower prevalence of the metabolic syndrome in the PREDIMED population. Br J Nutr. 2015;113 Suppl 2:S121-30.

JSPerona


Soy Científico Titular del CSIC y profesor asociado de la Universidad Pablo de Olavide. Me gusta investigar, la docencia y la divulgación, así que hago lo que puedo para dedicarle tiempo a las tres.


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